Hay ciertos comportamientos tuyos que pueden disparar sus fantasías. Descubre lo que a ellos consideran como una intención de conquista cuando en realidad no lo es.
Esta nota es sacada de Cosmopolitan y es escrita por nada mas y nada menos que un hombre, asi que a chequearla nomas!
Halagar nuestro look
Algo tan simple como: “¡Qué lindo T-shirt!â€, puede alborotarnos la imaginación. Pero antes de comenzar a juzgarnos escucha la explicación de mi amigo Javier. “A diferencia de las mujeres, que pueden elogiar los zapatos de su peor enemiga, en nosotros casi nadie repara. De manera que cuando Laura comenzó a halagar mis camisas con frecuencia, pensé que más que la camisa le interesaba el dueño. Así que le dije: ‘Si vienes a mi apartamento te puedo enseñar que tengo muy buen gusto’. ¿El resultado? Se alejó mirándome como si fuera un pervertido y no volvió a dirigirme la palabra jamásâ€.
Revelar tu vida íntima
Las mujeres no son muy selectivas para hablar sobre sus asuntos personales, pero a nosotros nos ocurre lo contrario: rara vez compartimos intimidades, y cuando lo hacemos, tiene que ser con alguien muy especial… De manera que cuando nos cuentas sobre la pelea que tuviste con tu novio, inmediatamente imaginamos que nos estás sometiendo a una especie de audición para ofrecernos el papel de tu chico.
“Y lo mismo sucede cuando eres tú la que empieza a indagar sobre nuestra vida románticaâ€, añade José. A mí me ocurrió una vez. Tenía una colega que comenzó a interrogarme sobre mi novia: cómo era, qué tiempo llevábamos juntos… Aunque después me di cuenta de que le gustaba el chisme, interpreté su curiosidad por mi vida amorosa como un deseo de querer participar en ella y le respondí: ‘Es linda, sexy, pero no puede compararse contigo’. ¡El cachetazo se oyó en el pasillo!â€
Darnos atención VIP
Ustedes son delicadas por naturaleza. Por eso, a diferencia de nosotros que pasamos por alto los buenos modales, prefieren no responder a una llamada personal cuando están reunidas con otra persona. Eso fue lo que le costó el puesto a Rolando. Su jefa lo había llamado para que le explicara cómo marchaba el proyecto que le había asignado, y mientras él estaba hablando, sonó su teléfono: “Ambos miramos de reojo y vimos que era su novio; pero ella me pidió que ignorara el timbre y siguiera, así que ahí mismo se me levantó el ego e inferí que la había cautivado con mi conversaciónâ€. Desde ese instante, Rolando le enfiló los cañones y empezó a cortejarla, pero no tardaron mucho en despedirlo por acoso sexual.
Bromas… y algo más
Y eso no es todo: las bromitas coquetonas que nos lanzas y esas caritas sonrientes y besos que pones al final de tus e-mails también nos nublan el entendimiento. Tú lo haces porque eres amigable por naturaleza y porque te diviertes, pero nosotros lo vemos como fases iniciales del apareamiento. Y si nos tocas el brazo mientras nos hablas, ¡mamma mía! Aunque ustedes son más expresivas y táctiles que nosotros, a veces se les olvida que el simple roce de una mano de mujer es suficiente para poner a hervir la testosterona.


