A veces nos concentramos en exceso en los que decimos, cómo hablamos, o incluso en nuestra expresión facial (alegre, triste, educada, interesada, etc.) y olvidamos el lenguaje de nuestro cuerpo o el de la persona en la que estamos interesados. Vamos a ocuparnos hoy de la importancia y significado de nuestras posturas de las que debemos estar muy atentos cuando pretendemos conquistar a otra persona.
El análisis de la postura de una persona nos puede dar avisos de mucho valor y nosotros también podemos utilizar nuestro cuerpo para “comunicarnos” positivamente con esa persona. Hay que tener muy presente que una persona nos puede estar sonriendo e incluso asientiendo con movimimientos afirmativos de su cabeza pero quizás con su cuerpo nos esté expresando todo lo contrario. ¿Cómo saberlo?
Posturas no favorables
* Si sólo la cabeza se dirige hacia a ti, con el resto del cuerpo en otra dirección es señal de que no estás acaparando la atención de esa persona.
* Incluso si los pies se giran en el sentido opuesto donde tu estés puede ser un señal de que su atención está puesta en otro sitio o que está pensando en irse.
* Una postura inclinada hacia atrás y con la cabeza apoyada en una mano es señal de aburrimiento.
* Posturas “cerradas”, tales como brazos cruzados o piernas perfectamente cruzadas pueden indicar desacuerdo o que no le gusta la situación, o incluso la persona.
Señales y posturas más positivas
* Las señales son más positivas si en general el cuerpo de la persona está más dirigido hacia ti, si está inclinada hacia adelante y en una postura “abierta”. Estas posturas son favorables e indican interés, atención y estar a gusto con la situación.
* Los experimentos llevados a cabo sobre lenguaje corporal han demostrado también que las mujeres tienen más posibilidades de inclinar la cabeza hacia un lado si les interesa la persona con la que está hablando. Los hombres deben tener cuidado y no interpretar de forma automática que estos signos indican interés sexual. Y por supuesto, las mujeres deben ser conscientes de la tendencia de los hombres a pensar tales premisas y, por tanto, quizás deben evitar este tipo de “señalización”.
Fuente: Euroresidentes


