
Sexo Embarazoso – Psicologia Parejas
¿Qué nos pasa con el sexo durante el embarazo? Unos pierden el deseo, otros “explotan” de placer; se meten en la cama nuevos morbos, fantasías, temores y prejuicios. En este sentido, se juegan cuestiones que van más allá del vínculo y del estado “embarazoso”.
Por un lado están las barreras o temores de “la panza” y, por otro, las nuevas fantasías y clicks hormonales que despierta el embarazo. Muchas mujeres sienten más placer y ganas de tener sexo que antes, así como hay algunos hombres a los que la maternidad los “ratonea” al extremo. Por otra parte, habrá que considerar la significación de “paternidad” y “maternidad” que puedan llegar a darle los protagonistas de esta cama, que ahora cobija una carga psicológica de extrema sensibilidad. En este escenario se despliegan las emociones, mandatos, valores y prejuicios sociales. La maternidad suele ser vista en la mayoría de las culturas como un estado extremo de pureza y sumisión filial.
Lo cierto es que, por naturaleza, la mujer suele poner toda su atención en el hijo y en las nuevas formas de su cuerpo. Están también las mujeres que, por dependencia o temor al engaño o “abandono”, extreman su atención sobre la pareja y despliegan todo un kit de estrategias para tenerlos en un puño. Más allá de los niveles de deseo de la madre, la figura del hombre se juega en torno a dos sentidos: el erotismo respecto al nuevo cuerpo de su pareja y la idea persistente de que puede llegar a “invadir o lastimar” al feto. Hay quienes tienen la fantasía de que con la penetración pueden llegar a provocar un parto prematuro o anticipado. Más allá de esos temores, muy en su interior el hombre se sabe desplazado o corrido de foco. En definitiva, los encuentros y desencuentros durante el embarazo siempre están condicionados por un “tercero en discordia”, muy distinto y especial.
¿Puedo tener sexo sin problemas?
Si bien hay mujeres que con el embarazo anulan sus posibilidades de vida sexual y se dedican a “empollar” a su cría -ya sea porque no hay otra prioridad o porque se siente ajena a su cuerpo o desvalorizada por los cambios corporales-, hay otras que ya en la primera sesión con el obstetra preguntan: “¿puedo tener sexo sin problemas?”. Salvo en casos de riesgos o alguna otra advertencia particular del médico, nada debería impedir la práctica sexual durante el embarazo. Claro está evitar ciertas destrezas o prácticas que puedan resultar por demás irresponsables. Lo mejor, como siempre, es consultarlo todo con anticipación.
Es fundamental para la mujer tratar de cultivar su capacidad erótica y buscar el orgasmo, ya sea por placer y autoestima así como por el bienestar de la pareja. Además, la práctica sexual ayuda a mantener la elasticidad de la zona pelviana, cuya flexibilidad será clave a la hora del parto.
Erradicar dudas y temores resulta fundamental. Durante el embarazo pueden aparecer ciertos trastornos sexuales que, más allá de ser habituales durante los meses de gestación, corren el riesgo de convertirse en disfunciones crónicas o definitivas, en caso de no contar con la información adecuada así como de ocuparse de ellas en tiempo y forma.
Es importante que la pareja pueda hablar de lo que pasa, lo que le gustaría o necesita. Sobre todo en momentos tan trascendentales como este donde, se juegan muchas sensibilidades. A la hora del pensar en sexo durante el embarazo: besos, caricias, abrazos, palabras de amor al oído…Es un momento de gran aprendizaje y exploración emocional tanto para la madre, el padre y, también, para el hijo.
¿Qué se creés que hay que tener en cuenta para tener sexo durante el embarazo?..


